La teoría del inconsciente que formuló Sigmund Freud supuso un antes y un ahora, creó controversias, un submundo extraño y fascinante generador de fantasías, de lapsus e impulsos incontrolados nos permitió por fin ver gran parte de los trastornos mentales no como enfermedades somáticas, no como enfermedades del cerebro, sino como alteraciones puntuales de nuestra mente. Es una tarea pendiente que tenemos todos los seres humanos, el llegar a conocer nuestro propio inconsciente. Si pudiéramos conocer nuestro propio inconsciente en la vida nos iría mejor. No nos confundiríamos tanto y la mayor parte de nuestras actuaciones serían consciente que es de lo que se trata. Así seríamos más felices. Porque las manifestaciones del inconsciente son los errores, los síntomas, los impulsos, los sueños dentro de estos las pesadillas. Y me imagino que ninguno de nosotros queremos que nos pase ninguna de esas cosas. Pero también en el inconsciente también están los deseos y estos lo podemos disfrutar en los sueños. la pregunta clave es ¿Cómo conocemos nuestro inconsciente? pues reprimiendo lo mínimo. Porque las represiones son las que se quedan en el inconsciente. Tenemos que actuar de manera asertiva todo lo que podamos y evitar las represiones. Más que represión debemos decidir. Si yo decido no hacer o no decir tal cosa al estar decidiéndola no la estoy reprimiendo. Hay que decidir no reaccionar.
jueves, 8 de marzo de 2018
EL INCONSCIENTE
La teoría del inconsciente que formuló Sigmund Freud supuso un antes y un ahora, creó controversias, un submundo extraño y fascinante generador de fantasías, de lapsus e impulsos incontrolados nos permitió por fin ver gran parte de los trastornos mentales no como enfermedades somáticas, no como enfermedades del cerebro, sino como alteraciones puntuales de nuestra mente. Es una tarea pendiente que tenemos todos los seres humanos, el llegar a conocer nuestro propio inconsciente. Si pudiéramos conocer nuestro propio inconsciente en la vida nos iría mejor. No nos confundiríamos tanto y la mayor parte de nuestras actuaciones serían consciente que es de lo que se trata. Así seríamos más felices. Porque las manifestaciones del inconsciente son los errores, los síntomas, los impulsos, los sueños dentro de estos las pesadillas. Y me imagino que ninguno de nosotros queremos que nos pase ninguna de esas cosas. Pero también en el inconsciente también están los deseos y estos lo podemos disfrutar en los sueños. la pregunta clave es ¿Cómo conocemos nuestro inconsciente? pues reprimiendo lo mínimo. Porque las represiones son las que se quedan en el inconsciente. Tenemos que actuar de manera asertiva todo lo que podamos y evitar las represiones. Más que represión debemos decidir. Si yo decido no hacer o no decir tal cosa al estar decidiéndola no la estoy reprimiendo. Hay que decidir no reaccionar.
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